La expectativa por una eventual liberación de Nahuel Gallo se reactivó luego de recientes señales del gobierno venezolano vinculadas a excarcelaciones, en un contexto político abierto tras la caída de Nicolás Maduro.
En ese marco, su esposa, María Gómez, atraviesa horas de fuerte incertidumbre, aunque sostiene la esperanza de un desenlace inminente.
No tenemos ningún tipo de información confirmada pero estamos esperanzados y con mucha fe de que lo que tanto hemos pedido, por lo que tanto hemos luchado, se dé hoy», expresó Gómez, al cumplirse trece meses desde la detención.
El entorno familiar sigue de cerca cada novedad oficial y diplomática, sin que hasta el momento existan confirmaciones formales sobre el caso.
El caso de Gallo se inscribe en una serie de detenciones de ciudadanos extranjeros y opositores políticos en Venezuela, muchas de ellas denunciadas como desapariciones forzadas por organismos internacionales y por el propio Gobierno argentino.
La familia realizó presentaciones ante la ONU, la OEA y diversas entidades de derechos humanos, además de gestiones ante Gendarmería Nacional Argentina.
La detención se produjo en diciembre de 2024, cuando Gallo viajó a Caracas para reencontrarse con su familia.
Fue interceptado en la frontera colombo-venezolana y su paradero permaneció oculto durante varias semanas, lo que motivó la intervención de la Cancillería argentina y una escalada en la tensión bilateral. Actualmente permanece recluido en la prisión de El Rodeo I, señalada por organismos de derechos humanos por la falta de garantías judiciales.



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