El contundente triunfo de La Libertad Avanza (LLA) en los principales distritos del país dio un salto de representación en la Cámara de Diputados que le garantizará la iniciativa parlamentaria tras el recambio del 10 de diciembre.
El peronismo no tuvo siquiera el consuelo de los votos bonaerenses y tendrá reducida su capacidad de oposición nítida. En su discurso, el propio Javier Milei remarcó su futura estrategia parlamentaria: «Queremos invitar a la gran mayoría de los gobernadores a discutir en conjunto estos acuerdos».
Así fue que la representación oficialista en Diputados pasó de 38 a 83 diputados, por lo que se aseguró el tercio que le permitirá blindar los vetos presidenciales.Desde antes de la elección, crecía la posibilidad -que con el resultado parece más probable- de un bloque «naranja» que combine radicales, PRO y provincialistas aliados, a los que irán a buscar los armadores libertarios.
El resultado redujo las alternativas de las bancadas de Innovación Federal (Río Negro, Salta y Misiones) y Producción y Trabajo (San Juan) para evitar anexarse a las posiciones oficialistas. Será un interrogante cuánto resistan en su postura de tensión los exlibertarios de las bancas de Coherencia y el MID.
El peronismo tendrá como principal desafío la contención de todos sus diputados en el bloque de Unión por la Patria, considerando que en los dos últimos años le fueron esquivos los representantes de dos de los distritos en los que triunfó (Tucumán y Catamarca). Salvo la recuperación de Santa Cruz y San Juan, la apuesta electoral por la nitidez opositora fue fallida.
Conservará el status de fuerza mayoritaria en la Cámara, pero deberá reconvertir su agenda parlamentaria para no quedar excluido como un antagonismo sin capacidad de resistencia.
Con esta composición, los representantes del “centro” serán quienes definan las mayorías en la Cámara. “No pudimos romper la polarización de dos partidos que escondieron sus candidatos”, se lamentaba un legislador que buscaba renovar su banca por Provincias Unidas, que hizo una decepcionante elección al no poder ganar en los distritos en los que gobierna, con excepción de Corrientes. Aunque el sello crecerá absorbiendo a Encuentro Federal y Democracia para Siempre -e incluso la Coalición Cívica- su posición quedó muy debilitada para imponer condiciones en cualquier negociación con el oficialismo.



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