Cuando el viernes pasado comenzó a circular el borrador de la «Modernización laboral» del Gobierno, en la CGT reinó la zozobra. No porque hubiera puntos sorpresa, sino porque no habían quitado ninguno, ni siquiera los más sensibles contra los sindicatos.
Cuando se confirmó que sí era, la central obrera decidió no asistir a la reunión del Consejo de Mayo de este martes en señal de protesta y se prepara para un debate empinado.
Les preocupa sostener la ultraactividad, el carácter nacional de los convenios colectivos y la cuota sindical. La CGT sabe que el debate viene empinado para los representantes sindicales. «Estamos mal. El proyecto es terrible», admitieron.
El siguiente paso será este miércoles, cuando se reúna el Consejo Directivo de la central para analizar cómo responder a este escenario. Allí se hará pública su postura oficial que, probablemente, sea igual de crítica a los últimos documentos y expresiones de sus dirigentes.
«Con el empresariado no hay muchos consensos, si la mayoría está de acuerdo con la reforma. Con gobernadores se está hablando y se lo seguirá haciendo hasta que se trate en el Congreso. Veremos», describen cerca de uno de los hombres fuertes de la CGT.
Los puntos más sensibles para los sindicatos son la ultraactividad de los convenios colectivos y su carácter de nacionales y la cuota solidaria.
El primero se refiere a un carácter fundamental de un convenio colectivo de trabajo, el cual mantiene su vigencia luego de expirar su periodo hasta que se firme uno nuevo. El Gobierno pretende quitarlo y, además, que las discusiones sean regionales o, incluso, por empresa.
La cuota solidaria es una de las cruzadas predilectas del ministro desregulador, Federico Sturzenegger. Se trata de un aporte obligatorio al sindicato correspondiente que realizan todos los trabajadores registrados, estén o no afiliados. El Gobierno quiere que sea voluntario, en aras de la llamada «libertad».
Los sindicatos defienden la cuota solidaria porque explican que sus negociaciones alcanzan a todos los trabajadores registrados. «El sindicato negocia paritaria y acuerda aumento salarial. Ese aumento lo cobran todos los trabajadores de esa actividad. Afiliados o no afiliados, al menos en la Argentina. En otros países, lo cobran solo los afiliados», explican desde Azopardo.
Entre los sindicatos se preparan para dar el debate en el Congreso. Quiénes llevarán la voz cantante, además de la CGT, serán los legisladores de extracción sindical. Las propuestas que enumeró son: suba del salario mínimo al nivel de la canasta básica total, reducción laboral de 7 horas diarias hasta llegar a 6, igualar licencias parentales, desconexión digital y crear un Comité de Seguridad e Higiene laboral, entre otras.



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