En una jornada decisiva para la agenda de reformas del gobierno, Manuel Adorni – recientemente designado como jefe de Gabinete tras la salida de Guillermo Francos – se pondrá al frente de dos reuniones estratégicas en la Casa Rosada.
La primera comenzó a las 9.30 y será junto a todos los ministros, convocada para coordinar las carteras en una etapa crítica.
Más tarde, a las 11.30, Adorni estará al frente del Consejo de Mayo en su primera aparición como presidente del cuerpo.
Allí se debatirá la versión final de los proyectos de reforma laboral y tributaria, justo antes de su presentación oficial en sesiones extraordinarias.
El Consejo de Mayo es, en esta coyuntura, el escenario donde se define -o al menos se perfila- el “cómo” de las reformas que aspira impulsar el Gobierno. Reforma laboral, nuevos parámetros de organización del trabajo, regulación del régimen de vacaciones, indemnizaciones, licencias: todos estos puntos están sobre la mesa.
En este contexto, la decisión de adelantar la reunión y ponerla bajo la órbita de Adorni sugiere una apuesta a terminar con los debates técnicos y los roces internos, y cortar definición antes de la presentación al Congreso. Una apuesta de alto riesgo: las filtraciones, tensiones entre carteras y el descontento dentro del oficialismo ya hicieron ruido.



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