Sin campañas públicas y con el miedo al VIH en declive el preservativo parece perder terreno: apenas el 14 por ciento de las personas declara usarlo siempre.
Una nueva “costumbre” afecta a todas las generaciones y que ha aumentado los casos de enfermedades de transmisión sexual.
La distribución estatal de preservativos en Argentina ha disminuido drásticamente en 2024, alcanzando su nivel más bajo en 10 años,
afectando a quienes dependen del sistema de salud. ¿Cómo sostener prácticas de cuidado cuando el acceso se vuelve irregular?
Por otro lado, el relajamiento en las prácticas de protección parece vinculado a cambios culturales y a una subestimación del riesgo: crece el sexo “a pelo” asociado a mayor “naturalidad”, aun con sífilis y gonorrea en alza.



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