A través del Decreto 682/2025, el Gobierno definió la eliminación de los derechos de exportación para los cereales y oleaginosas hasta el 31 de octubre, o bien hasta que «se alcance la suma de registraciones de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) por un importe equivalente a u$s7.000 millones, lo primero que ocurra».
Tres escenarios son analizados por especialistas economicos que observan un ingreso de divisas al mercado para evitar mayor presión del tipo de cambio, ademas de una baja recaudación y traslados a los precios.
La medida de eliminación de retenciones fue rápidamente tildada de «populista» y asimilada al «dólar soja» que lanzó la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, aunque desde el mercado aseguran que la diferencia radica en que no se trata de una baja de retenciones sumada a emisión sin respaldo.
«Más allá de eso, es una medida claramente orientada al ‘populismo cambiario’: resignar superávit fiscal por sostener un tipo de cambio fuera de equilibrio. Mientras tanto ‘no hay plata’ para jubilados, discapacitados, el Garrahan, etc.», recalcó el economista Federico Machado.
En cuanto a la recaudación, el costo fiscal total de la nueva medida del Gobierno será del orden del 0,23% del Producto Bruto Interno (PBI). Aunque en 2025 solo será imputable un 0,15% del PBI (aproximadamente u$s1.000 millones), ya que el impuesto a las Ganancias se tributa al año siguiente.
Este último sería de 0,14% del PBI.Según IAEF, se suponen tres escenarios tras el anuncio de eliminación de las retenciones:
✅️40% de liquidación del stock de maíz y 100% del stock de soja;
✅️el 60% de maíz y 90% de soja; y
✅️el 80% del stock de maíz y 80% del de soja.
La eliminación temporal de los derechos de exportación podría generar también una aceleración «moderada» de la inflación minorista. «Hay efectos contrapuestos», advierte Rocío Bisang, economista de EcoGo.
Si bien la eliminación temporal de retenciones impactará en productos como carne, harinas y derivados, «el peso es pequeño en el total de la cadena y al tratarse de una medida que duraría hasta octubre, «el impacto sería puntual y dependería del nivel de stocks disponibles.
Por su parte, Camilo Tiscornia, economista de C&T Asociados, resalta que el mayor impacto directo podría darse en las carnes y los demás se generarán en la cadena de producción, coincidiendo con Bisang.
Estos últimos podrían no tener un traspaso pleno de la suba a los precios al consumidor. «Algún efecto va a terminar habiendo, sin ninguna duda», sintetizó.



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