La capital francesa amaneció con comercios saqueados, autos incendiados y calles destruidas tras las protestas contra el costo de vida y las condiciones educativas.
Los disturbios dejaron 1.800 detenidos, 150 policías heridos y un muerto. La violencia se extendió a otras ciudades de Francia.
Unos 1.500 negocios fueron destruidos o saqueados. Tiendas de celulares, supermercados, bancos y comercios de ropa quedaron arrasados. En Limoges incendiaron la alcaldía y también hubo ataques en Marsella y Lille.
Las autoridades apuntan a grupos violentos, entre ellos los llamados Black Blocs. El primer ministro, Sébastien Lecornu, responsabilizó a la ultraizquierda europea.
Las movilizaciones reunieron a estudiantes que reclaman mejores condiciones educativas y a los Chalecos Amarillos, que protestan contra el encarecimiento de la vida y los combustibles.



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