El Gobierno nacional cerró por decreto el Instituto Nacional del Cáncer y el de Enfermedades Cardiovasculares, dos áreas clave para enfrentar las principales causas de muerte en Argentina. También se prohibió crear nuevos hospitales nacionales.
El Instituto del Cáncer quedará como una oficina interna dentro del Ministerio de Salud, sin autonomía ni presupuesto propio. El de Enfermedades Cardiovasculares fue directamente eliminado.
También fueron eliminados otros organismos sanitarios, como el Instituto de Medicina Tropical y las delegaciones federales, sin aclarar cómo se sostendrá la atención.
La medida afecta de forma directa a miles de personas que esperan diagnóstico o tratamiento en hospitales públicos colapsados. No se explicó cómo garantizarán turnos, estudios ni medicación para pacientes oncológicos o cardíacos que ya no tendrán respaldo técnico nacional.



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