Para los gobernadores, la propuesta de la administración nacional de pasarles una parte del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las provincias en el marco de una redefinición total de la relación fiscal, no existe todavía. Consideran que el anticipo que hizo el ministro de Economía, Luis Caputo, hace ya un par de semanas, no pasa por ahora de un anuncio mediático.
En términos reales, la Casa Rosada todavía no puso todavía ningún papel sobre la mesa para analizar. En términos concretos, es imposible pasarles de un solo movimiento a las provincias una parte de la recaudación -más exactamente del 12%- como anticipó Caputo.
La alícuota resultante que tendría que cobrar cada estado subnacional para mantener la misma cantidad de ingresos que recibe ahora, puede llevar a absurdos como que en algunos casos sea de un 2%, mientras que en el extremo opuesto haya algunos que tengan que cobrar 71%, sin contar el 9% del componente federal.
Eso se debe a la gran desigualdad de las economías, que plantean que haya estados muy ricos como Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, que podrían afrontar perfectamente el reto, contra otros pobres que no tendrían chance de subsistir con lo que les quedaría.
Según plantea en un estudio reciente el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el gran desafío del “IVA provincial” sería primero igualar condiciones. Una de ellas es que algunas provincias, las más ricas, aportan mucho más a la coparticipación de lo que luego reciben.
En cambio para las provincias menos favorecidas la situación es al revés. las provincias no están en condiciones de recibir de buenas a primeras ese tributo.
Habría que hacer un reordenamiento del registro tributario”, explicó un especialista en el tema. Eso hace referencia a que grandes empresas que tienen presencia en todo el territorio nacional, pagan el IVA en ciudad de Buenos Aires, porque sus centrales están en Capital Federal. Por ello es posible que el alto aporte que el distrito que gobierna el PRO hace la la coparticipación, se desdibujaría si las empresas tuvieran que anotarse en cada jurisdicción para aportar allí, como lo hacen con Ingresos Brutos.
El economista sostiene que “debería haber un período de transición”, al recordar que la coparticipación federal tiene una “impronta solidaria” donde los estados más ricos aportan para mejorar la situación de los más pobres.
“Provincias como Formosa, Chaco o Santiago del Estero difícilmente puedan competir con Córdoba o Santa Fe”, señaló en el caso de una hipotética pelea por atraer inversiones entre provincias.



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