Unas 450.000 personas se movilizaron en toda Francia, 100.000 de ellas en París, en una protesta impulsada por estudiantes secundarios que sumó a padres y sindicatos. Al menos 1.800 colegios y liceos permanecieron bloqueados y hubo enfrentamientos con la Policía en la capital.
Exigen reformas en el sistema educativo, entre ellas reemplazar a docentes ausentes, reducir la cantidad de alumnos por clase, revisar las extensas jornadas escolares y mejorar edificios deteriorados. También reclaman adaptar las escuelas al cambio climático.
En París, grupos de manifestantes se enfrentaron con la Policía, incendiaron mobiliario urbano y fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Además, se investigan casos de violencia policial, entre ellos el de un adolescente de 15 años que sufrió la amputación de una mano y otro joven que perdió la visión de un ojo.
El Gobierno reconoció como “legítimas” algunas de las demandas y ordenó a los ministros presentar propuestas antes de fin de mes. Las protestas comenzaron a fines de septiembre por la falta de profesores y se extendieron rápidamente por todo el país.



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