Una serie de ciberataques afectó a supermercados de Bélgica, Luxemburgo, Estonia, Irlanda, Países Bajos y Suecia. Los delincuentes manipularon de forma remota los sistemas de refrigeración, lo que provocó la pérdida de toneladas de alimentos perecederos.
Los ciberdelincuentes accedieron a los sistemas centralizados que controlan las cámaras frigoríficas y activaron el modo de descongelación. Algunos equipos alcanzaron temperaturas de 50 grados, lo que obligó a desechar grandes cantidades de carne, lácteos y productos congelados.
El 12 de octubre, más de 700 supermercados franceses habían sufrido ataques similares. En algunos casos, las temperaturas pasaron de -27 a 50 grados y ciertos equipos llegaron a incendiarse. La Fiscalía de París investiga los hechos como un ataque informático a gran escala.
Hasta el momento, ningún grupo reivindicó los ataques y las autoridades no cuentan con pruebas suficientes para identificar a los responsables. Una investigación previa había detectado vulnerabilidades en miles de controladores de refrigeración conectados a internet.



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