La discusión por la reforma política volvió a instalarse en el centro de la agenda del Gobierno. Después de varios meses en los que la prioridad estuvo en aplacar la crisis desatada por el caso Manuel Adorni, en Balcarce 50 comenzaron a acelerar las negociaciones para modificar las reglas electorales con las que se disputarán los próximos comicios nacionales, con el objetivo de lograr la reelección de Javier Milei.
En ese esquema, una herramienta que parecía archivada desde hace años volvió a ganar protagonismo. Se trata de las listas colectoras, un mecanismo que el oficialismo busca adaptar a la Boleta Única de Papel (BUP) para reemplazar el rol ordenador que hasta ahora cumplían las PASO.
La iniciativa es impulsada por Karina Milei y por Eduardo «Lule» Menem, dos de los principales arquitectos políticos del oficialismo.
Según las conversaciones que mantiene el Gobierno con gobernadores y dirigentes aliados, la idea es construir una alternativa que permita suspender las primarias abiertas nacionales sin cerrar los canales de representación de las distintas fuerzas que integran una misma coalición electoral.
El mecanismo fue eliminado para las elecciones nacionales de 2019 mediante un decreto firmado por el entonces presidente Mauricio Macri, que prohibió que una misma fórmula presidencial pudiera adherir a más de una lista de candidatos al Congreso.
Una de las alternativas que analizan los equipos técnicos es mantener una única línea para la categoría presidencial y dividir la correspondiente a los cargos legislativos nacionales en dos opciones, de modo que una misma candidatura a presidente pueda estar acompañada por distintas listas de diputados o senadores.hoy no existe una regulación que permita combinar múltiples listas legislativas con una misma candidatura presidencial bajo el nuevo formato de votación.
Mientras algunos dirigentes consideran que el mecanismo facilitaría acuerdos con los gobernadores sin necesidad de conformar frentes electorales, otros advierten que podría desvirtuar el funcionamiento y generar confusión entre los electores.
La estrategia apunta a garantizar la mayor cantidad posible de apoyos para la candidatura presidencial de Milei en 2027, aun cuando eso implique resignar parte del control sobre las listas legislativas en algunos distritos.
En Balcarce 50 sostienen que el cronograma ideal contempla cerrar las negociaciones durante las próximas semanas y obtener una definición parlamentaria antes de septiembre.
A partir de allí comenzaría una segunda etapa centrada en las conversaciones distrito por distrito y en la construcción de acuerdos con gobernadores, intendentes y fuerzas políticas aliadas.



Facebook
RSS