El Gobierno habilitó este lunes $400.000 millones en adelantos por coparticipación federal para 12 provincias –incluso para algunas administradas por caciques opositores- con el objetivo de llevar alivio a las alicaídas arcas distritales y morigerar la creciente tensión social.
En la Casa Rosada, además, trabajan en el proyecto de reforma electoral y estudian una ofrenda de paz para los gobernadores con el objetivo de granjearse sus respaldos en el Congreso.
El oficialismo intentará suspender definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un ítem que divide las aguas en el arco político.
En ese marco, delinean una jugada audaz y peligrosa por igual: adelantar las elecciones presidenciales para mayo del año próximo, un cortafuego contra la voluntad de los jefes provinciales, siempre dispuestos a desdoblar las rencillas locales de las nacionales y una apurada al peronismo, que está de lejos de construir un postulante de unidad
Aunque de momento se trata solo de una idea, lo cierto es que en la sala de máquinas mileista analizan los pros y contras.
Parte del acuerdo para cosechar los respaldos de las provincias en el Congreso conllevaría una ofrenda de paz para los caciques: que La Libertad Avanza (LLA) no presente candidatos propios en distritos amigables. Esa moneda de cambio, piensan, podría ayudar a que los líderes dialoguistas blinden sus pagos chicos o al menos disminuyan el riesgo de una derrota.
Hay que tener en cuenta, también, que Nación busca instrumentar definitivamente la Boleta Única Papel (BUP), mecanismo que aún no fue adoptado por la mayoría del país…Continuará



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