En un contexto económico sumamente adverso, provocado por las políticas implementadas por el Gobierno Nacional y sus efectos directos sobre las finanzas provinciales, el Gobierno de la Provincia se ve en la obligación, con profundo pesar, de suspender la 23° edición de la Feria del Libro de La Rioja, prevista entre el 2 y el 13 de julio del presente año.
Esta difícil decisión se enmarca en un escenario de ajuste sin precedentes, y que afecta gravemente a las provincias con recortes drásticos de fondos, caída de la coparticipación y eliminación de programas federales de financiamiento, todas herramientas esenciales para sostener las políticas públicas.
Ante esta situación, el Estado provincial debe priorizar la prestación de servicios como salud, educación, seguridad y asistencia social, pilares que garantizan la cohesión y el bienestar de nuestra comunidad, sin que esto signifique ir en detrimento de un hecho cultural e identitario como la Feria del Libro, de suma trascendencia e integralidad en su programación, y cuyo impacto puede verse reflejado, por ejemplo, en sectores clave como el turismo, el comercio y la producción local, entre otros.



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