Sobre un total de 21,1 millones de personas ocupadas, 8,8 millones trabajan sin estar registradas. De ellas, 5,5 millones son asalariadas sin aportes y 3,3 millones son trabajadores independientes no inscriptos en monotributo o autónomos, según surge del último informe de análisis de la informalidad del sitio Argendata.
La probabilidad de tener un empleo informal varía según el tipo de ocupación: entre los asalariados, el 36% no está registrado. En el caso de los trabajadores independientes, la cifra asciende al 57%. Dentro de ese universo, la informalidad alcanza al 62% de los cuentapropistas pero baja a menos del 20% entre los patrones, es decir, dueños de pequeñas empresas.
Entre los rubros con mayor informalidad se destacan el agro, la gastronomía, el servicio doméstico y la construcción, donde la proporción supera el 60%; mientras que en actividades como petróleo, minería o finanzas es prácticamente inexistente, por debajo del 15%.
La informalidad en el sector público es de las más baja con menos del 10%, mientras que en el sector privado es de casi el 50%, con fuertes diferencias internas según la rama de actividad.
Por otras parte, las provincias del Norte Grande concentran los mayores niveles de informalidad asalariada. En Salta, Santiago del Estero y Tucumán, más de la mitad de los trabajadores no posee aportes. Por el contrario, las provincias patagónicas y la Ciudad de Buenos Aires registran los menores niveles de informalidad: en Tierra del Fuego y Santa Cruz, por ejemplo, tienen cifras inferiores al 20%.
Con un 36% de informalidad asalariada, Argentina está por debajo del promedio regional (43%), aunque muy por encima de países como Uruguay (10%) y Chile (15%). Incluso Brasil, con menor ingreso per cápita, muestra una tasa más baja (24%).



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