Entre 2015 y 2024, el 8,6% de los pacientes internados con el tipo más grave de infarto murió. El dato surge de un registro de 7.690 casos atendidos en 209 instituciones. Para los cardiólogos, es un «verdadero fracaso».
Las demoras que empeoran el pronóstico
Más del 60% de los pacientes recibió el tratamiento fuera de los tiempos recomendados. Desde el inicio del dolor hasta la primera consulta transcurrieron en promedio 120 minutos.
En los pacientes derivados desde otro centro, el traslado agregó más de tres horas hasta lograr restablecer el flujo sanguíneo.
Los especialistas señalan la falta de información para que los pacientes consulten rápido y las demoras en las derivaciones y tratamientos. También advierten que no existe una estrategia nacional ni datos centralizados que permitan corregir esas fallas.



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