El hecho ocurrió en una vivienda del barrio Matadero, en Quitilipi. Tres niños de entre 4 y 5 años habían sido degollados. También hallaron sin vida a Rocío Aranda (22), con signos de estrangulamiento, y a su bebé de cinco meses.
El principal sospechoso es Alberto Luis Ávalos (22), pareja de Aranda y padre del bebé. Fue encontrado inconsciente tras intentar ahorcarse con una soga. Al recuperar el conocimiento en el hospital, se puso agresivo y cinco policías debieron reducirlo. Quedó detenido mientras se investigan las circunstancias de la masacre.



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