Patricia Bullrich rearma sus equipos y amplía sus contactos políticos para ofrecer una alternativa si Javier Milei no recupera terreno electoral.
Un gobernador aliado afirmó que la senadora le anticipó que decidirá en marzo o abril si será candidata. En su entorno aseguran que no buscará una ruptura, pero que podría competir incluso si el Presidente no se baja.
Los insultos de Milei a periodistas, su arenga sobre la hoguera y la posición argentina ante las elecciones brasileñas profundizaron el malestar de Bullrich.
También cuestiona el no reconocimiento del triunfo de Lula da Silva y el papel argentino en la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos. Algunos colaboradores hablan de un quiebre, aunque aseguran que no hará “nada irresponsable”.
Sus armadores de 2023 reactivaron las conversaciones con equipos técnicos. Bullrich también dialogó con gobernadores, senadores y diputados, aprovechando las negociaciones por las leyes que necesita el Ejecutivo.
Los contactos incluyen a antiguos socios de Juntos por el Cambio hoy enfrentados al Gobierno, entre ellos radicales y dirigentes de la Coalición Cívica.
Quienes hablaron con Bullrich interpretan que podría desistir si Milei supera los 40 puntos en las encuestas y encamina su reelección. Sus colaboradores sostienen que preferiría esperar hasta 2031, pero que competiría si el Presidente llega debilitado a abril, aun cuando mantenga su candidatura. También descartan que le interese la vicepresidencia.
Además de las cuestiones institucionales, Bullrich insiste en atender los problemas de la industria y las pymes y en aliviar a los sectores medios. Mantiene conversaciones con empresarios, algunos de los cuales reclaman una definición electoral más temprana. Un ejecutivo que se reunió con ella describió resignación ante la posibilidad de que el Gobierno no escuche sus planteos.



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