Emerenciano Sena, condenado a prisión perpetua como partícipe primario del femicidio de Cecilia Strzyzowski, comenzó una huelga de hambre para reclamar la prisión domiciliaria por problemas de salud.
En un escrito ante la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, denunció pérdida de audición y visión, deterioro cognitivo y depresión, y sostuvo que las condiciones de encierro convierten su condena en una “pena de muerte”.
En otra carta dirigida a su militancia, reivindicó su inocencia y acusó al gobernador y a la Legislatura provincial de querer que muera en prisión.



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