Con el invierno cada vez más cerca, el empresariado de Tucumán y Salta advierte que la escasez de gas natural los coloca «al borde del colapso», producto de la convergencia de tres factores: el agotamiento de la Cuenca Noroeste, los retrasos en la finalización de la Reversión del Gasoducto Norte y la Resolución Nº 66/2026 de la Secretaría de Energía de la Nación, que reconfigura el sistema de transporte y reduce drásticamente la provisión de gas para las industrias de la región.
La Resolución Nº 66/2026, publicada en el Boletín Oficial el 13 de marzo de 2026, establece la «Reconfiguración del Sistema de Transporte de Gas Natural», en el marco de la Emergencia Energética prorrogada por el Decreto Nº 49/2026.
La norma reconoce los «cambios estructurales» que modificaron los flujos históricos de gas: el auge de Vaca Muerta desplazó el eje productivo hacia el sur, mientras la Cuenca Noroeste entró en declive y cesaron los envíos desde Bolivia.
Sin embargo, para las industrias del NOA esta reconfiguración se traduce en una reducción concreta: la Unión Industrial de Tucumán (UIT) denunció que la capacidad de transporte firme pasará de 4,99 MMm³/d desde el norte a 3,22 MMm³/d desde Neuquén, lo que implica una merma de 1,77 MMm³/d (-35%), a partir del 1º de mayo de 2026.
Jorge Rocchia Ferro, empresario sucroalcoholero y titular de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), trazó un panorama sombrío sobre el futuro inmediato de la producción regional. Tras reuniones con la distribuidora Naturgy NOA, el dirigente calificó el escenario como crítico, al sostener que «hoy el tema central no es el agua, es el gas. El tema del gas es tremendo, o sea, no va a haber gas».



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