El reciente cierre de la planta de FATE en San Fernando y el despido de sus más de 900 trabajadores no aparece como un episodio aislado dentro de la dinámica económica local, sino como el emergente de una apertura comercial que logró moderar precios, pero a costa del empleo y del tejido productivo.
Analistas enfatizaron que la política comercial del Gobierno en el sector de neumáticos va a contramano de lo que hacen otros países y advierten serios riesgos para las autopartistas domésticas.
Un informe de la consultora Analytica expuso que, a precios constantes, las importaciones de neumáticos en 2025 alcanzaron un pico desde 2013.
Asimismo, reflejaron que por cada vehículo producido en el país se importaron u$s654 en neumáticos, el valor más alto de toda la serie histórica.
Actualmente más del 40% de los neumáticos importados durante el año pasado provino de China, cuando hace una década ese porcentaje era de apenas 10%. Esto refleja un fuerte desplazamiento desde Brasil hacia el gigante asiático como nuestro principal proveedor.
Frente a esta situación internacional paises como México tomaron medidas poniendo cuotas de compensación antidumping que están arriba del 30% y aranceles temporales en 35%, mientras que Brasil prorrogó sus antidumping contra los neumáticos chinos.
El informe de Analytica agregó que «la imposición de aranceles en distintos mercados llevó además a un proceso de relocalización productiva de empresas chinas hacia otros países del sudeste asiático —como Vietnam y Tailandia— con el objetivo de eludir las restricciones comerciales, lo que a su vez motivó nuevas investigaciones sobre neumáticos originados en esas economías».
No existen actualmente medidas antidumping ni investigaciones abiertas sobre posibles prácticas de competencia desleal en el mercado de neumáticos, con una excepción en el segmento de bicicletas.
Todo esto, sumado a la eliminación de las restricciones cuantitativas, la flexibilización de las importaciones «puerta a puerta» y la apreciación cambiaria, genera un combo perfecto para la entrada de artículos chinos.
Frente a este escenario, alertaron que el ingreso de productos chinos puede generar algunas tensiones tanto a nivel regional como local.
En primer lugar, porque entra en tensión con el acuerdo de integración que Argentina tiene con Brasil. En segunda instancia, agregó que, teniendo en cuenta los bajos requisitos de integración local que tiene el RIGI y el inminente vencimiento de la ley autopartista, «este tipo de políticas va a llevar al cierre de las autopartistas».



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