La situación genera alarma no solo por la cantidad de casos, sino por el nivel de impunidad y la violencia creciente.
Entre los casos más resonantes están el robo a mano armada a una mujer que tiraron de su vehículo y el asalto a una concesionaria.
La policía sospecha que la mayoría se usan para cometer otros delitos o venderla desarmada. Muchos las esconden por varios días en descampados, lo que en la jerga se llama “dejarlas con poncho”.



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