Desde las provincias, el triunfo legislativo de la semana pasada en el Senado aparenta robustecer las cajas locales de forma inmediata, pero lo cierto es que todavía resta la aprobación en Diputados.
El desplante de los gobernadores a Casa Rosada parece ser más una postura circunstancial para negociar con una mejor posición y los fondos que -eventualmente- conseguirían no tienen delimitado su destino.»Se pueden llegar a diluir en algunos gastos corrientes», admiten sectores de la oposición.
Lo aprobado la semana pasada elimina tres fideicomisos (de Infraestructura Hídrica; Infraestructura de Transporte; y Sistema Vial Integrado, estos últimos dos con mucha pertinencia) y tres fondos (Compensador del Transporte; Especial de Desarrollo Eléctrico del Interior; Nacional de la Vivienda); y fija una mayor participación en la distribución del impuesto a los combustibles (hasta un 0,5% del PBI), pero no que esa suma vaya a destinarse al reacondicionamiento de caminos.
En este momento, las provincias reciben 25,47% (que, en simultáneo, se distribuían un 10,4% al Tesoro local y un 15,07% al Fondo Nacional de Vivienda). Esa suma pasará a ser del 57,02% de libre disponibilidad de aprobarse la ley, más un 28,69% para el Sistema Único de Seguridad Social.



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